El ozono (O₃) disuelto en agua es uno de los oxidantes más potentes utilizados en tratamiento hídrico. En piscinas recreativas, piscinas terapéuticas, tanques de almacenamiento y reservorios industriales, su aplicación permite mejorar significativamente la calidad microbiológica y fisicoquímica del agua.
Ventaja clave: El ozono es hasta 3.000 veces más rápido que el cloro en la inactivación microbiana y no genera subproductos organoclorados nocivos.
En muchos sistemas, permite reducir entre 50% y 80% el consumo de cloro, manteniendo un residual mínimo para normativa sanitaria.
Resultado: Agua más clara, menor turbidez y menor uso de alguicidas químicos.